GURME Sevilla 37 Invierno 2025
Psicólogos de barra
Psicólogos de barra
¿Quién es?
Padre de dos niños, dedica su tiempo libre a la familia y a la moto. Tiene un tatuaje de la Harley Davidson en la pierna que acredita esa afición y cuando en sus descansos coge la carretera y para en algún pueblo a comer no lo duda: pregunta siempre a los lugareños cuáles son las mejo res recomendaciones. Encontró junto a su madre su auténtica vocación y entre ambos han dado vida a una auténtica casa de comidas donde el buen comer y el buen servir van de la mano con tanta naturalidad como profe sionalidad.
¿Qué balance hace de esta década en Casa Consuelo? Ha habido unos años duros, porque después de la pandemia llegaron las obras del Metrocentro y muchos negocios nos vimos afectados, pero conseguimos aguantar y ahora estamos en un momento muy bueno. Tengo que darle gracias a la clientela fiel por que sin ella no somos nadie. ¿Cómo es su público? La mayoría es gente de la zona que viene desde el principio. También llega lógicamente público de oficinas o de paso porque es una zona con mucho ajetreo. ¿Lo suyo con la hostelería es vocacional? Estudié trabajos forestales en Cazalla y trabajé en logística de Renfe, pero poco a poco me fui metiendo a ayudar a mi madre. Estoy con ella
Diez años lleva Casa Consuelo ofreciendo buena cocina en el corazón de Nervión, una zona que después de un largo paréntesis por las dilatadas obras del Metrocentro ahora luce su mejor versión. Consuelo Fernández, ade más de dar nombre al establecimiento, es la responsable de sus sabores, ya que conduce con maestría unos fogones que han sabido renovarse y que combina el cuchareo de siem pre con la calidad de los productos bien elegi dos. Pero hoy no nos centramos en ella, sino en su hijo y mano derecha en el negocio: Fran García. Look tipo “hípster”, sonrisa sincera y profesionalidad en el trato son su mejor carta de presentación, con la que ha sabido meterse a la clientela en el bolsillo y demostrar que lo suyo con la hostelería no era ni mucho menos un capricho.
a tiempo completo desde que abrió este nego cio, justamente hace diez años. Siempre he estado centrado en la barra porque en cocina no soy tan manitas como mi madre (risas). ¿Cómo es el trato que tiene con el público? Yo tengo un defecto, cuando no conozco al cliente prefiero mantener las distancias. Puedo dar la impresión de que soy una persona seria y en cuanto me conocen saben que no soy así, pero en un principio prefiero ser respetuoso. No me gusta ser el típico camarero gracioso y mantengo esa distancia por prudencia, porque no sé a quien le puede sentar bien o no si me muestro cercano desde el primer momento. Con los que ya tengo más confianza si man tengo una relación más estrecha, muchos pasan y me dicen: “¡Adiós sevillista!”, o me dan caña con temas de fútbol.
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