Especial 28 de Febrero 2025
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VIERNES, 28 DE FEBRERO DE 2025
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Rubén Olmo
«ANDALUCIA ES MI INSPIRACIÓN PARA MI VIDA Y PARA MI BAILE» El director del Ballet Nacional de España nació en las Tres Mil Viviendas y se crió en el Cerro del Águila. Premio Nacional de Danza es Hijo Predilecto de Sevilla
porque sabían que yo no podía ir a la fies ta de EGB que hacen siempre, y para mí eso es un orgullo. En el colegio Emilio Prados hay un cua dro mío en la puerta del colegio». Quién le iba a decir a este jovencito de pocos años, al que su madre pagaba las clases de baile fregando escaleras como él mismo ha relatado, que un día llegaría a ser director del Ballet Nacio nal de España, un ballet del que él con doce años había colgado un póster en el cabecero de su cama, y allí estuvo hasta que acabó su carrera en el Con servatorio de Danza de Sevilla y saltó al mundo profesional del flamenco. Años después obtendría el Premio Nacional de Danza y sería nombrado Hijo Predilecto de Sevilla, entre otros muchos re conocimientos. Dice que sí ha notado que ha cambiado Anda lucía, pero se lamenta de que «en la parte de la Cul tura veo menos apoyo que hace unos años». «Qui zás porque aquellos primeros años hubo que po ner muchas cosas en marcha,
Bailarín y coreógrafo
Lo que sí ha cambiado mucho en su opinión es la danza y el flamenco. «El flamenco, sobre todo, ha ido creciendo mucho, porque la política en el flamenco y en la danza siempre ha estado, y está ahora con un discurso diferente, y en ese sentido está menos apoyado, al menos en lo referente al intérprete. Ahora lo difícil es vivir de la danza y del flamenco, muy difícil. Mi generación porque ya tiene el camino hecho y nos reinventamos de alguna manera, por eso ha cambiado tanto el fla menco, porque hay que buscarse la vida si uno quiere vivir de esto y además cada vez va a peor. Los jóvenes lo tienen más complicado, y eso que tenemos la generación mejor preparada en el fla menco y la danza, y que está sacando e incorpo rando nuevos y maravillosos registros». Para Rubén Olmo, ser andaluz es una manera diferente de vida. «Nos gusta compartir nuestra vida con los demás —recalca—. Somos genero sos, alegres, pero también reflexivos y sabemos compartir. Soy andaluz y Andalucía es mi ins piración para mi vida y mi baile. Cuando pien so en ser mejor persona, pienso en Andalu cía, y si quiero lograr una esencia diferente en mi baile, Andalucía es mi inspiración».
pero se ha bajado la guardia y Andalucía ha perdido en eso autoridad. Se veía
MARTA CARRASCO SEVILLA R
ubén Olmo (Sevilla, 1980), hoy director del Ballet Nacional de España, nació ro deado de Andalucía, y me explico. Cuan do la madre de Rubén sintió que llega
un compromiso de festivales, de programación, siempre cada año había un invento nuevo, y ahora se está vi viendo de las ren tas», indica.
ba el niño, un 15 de febrero, la ciudad lucía verde y blanca. Los balcones tenían banderas de Anda lucía. Faltaban trece días para el referéndum. Las asociaciones de vecinos hacían actos por el 28 de febrero, y en medio de tal vorágine blanca y verde a Rubén Olmo le dio por iniciar el más importan te viaje de su vida: nacer. Los padres de Rubén vivían en Barcelona, como tantos otros andaluces que se fueron a Cataluña para trabajar, pero querían volver y cuando les concedieron un piso en las Tres Mil viviendas re gresaron a Sevilla. «Mi hermano nació en Barce lona, pero yo nací en las Tres Mil, donde me crié hasta los cinco años, pero a mis padres nos les gustaba el barrio, era imposible, y nos mudamos al Cerro del Águila, que es mi barrio de verdad, el que puedo considerar mi barrio». Recuerda su infancia feliz, de niño querido y protegido, jugando en la calle con los vecinos. «Había una alegría distinta, los patios de los co legios por la tarde estaban llenos, era una forma de vida diferente, no es que los niños de hoy sean más infelices». Por las tardes su madre le daba un bocadillo de pan con mantequilla y mermelada, «que yo me llevaba al Conservatorio». Su barrio del Cerro está en su corazón porque dulces son los recuerdos, aunque dice que tam bién ha cambiado. «Cuando yo era pequeño, el Ce rro, por ejemplo, no estaba en la Semana Santa y me acuerdo que la Virgen de los Dolores salía en la Velá. Se llevaba todo el día fuera y eso le daba al Cerro mucha vida. Aquella semana de Velá nos lo pasábamos en grande». Cuando dijo que quería bailar, tuvo siempre el apoyo de su familia. «Mis padres y mi hermano siempre estuvieron pendien tes de mí, por llevarme a los sitios y que me sin tiera apoyado en mi vida», narra.
«SOMOS GENEROSOS Y ALEGRES, PERO TAMBIÉN REFLEXIVOS Y SABEMOS COMPARTIR»
Reconoce que también tuvo suerte con su colegio, el Emi lio Prados. «Nunca tuve pro
blemas de bullying . A veces en el barrio se enteraban que bailaba y me llamaban mariquita, pero en el colegio, no —explica Olmo—. Tenía bue nos compañeros, y nunca me hicieron
el vacío porque bailaba, al contrario, me hacían bailar en el patio. Casi toda mi clase de Emilio Pra dos de EGB vino a verme al teatro de la Maestran za cuando el Ballet Nacional estrenó ‘Afanador’,
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