Gurme Córdoba 18 Primavera 2025

Mano a mano

la Elo, al Pancho, pero va uno solo. Y charla con los que estén allí o no charla si no le apetece ese día. ¿Consideran, como se está diciendo, que las tabernas corren peligro? Alamillos: Se están perdiendo, y la protección del Ayuntamiento es clave, porque el turismo se las come. Se convierten en restaurantes y a las cua tro están cerrados. Una taberna auténtica nunca se ha cerrado a las cuatro. Un tabernero puede aguantar hasta las siete y a lo mejor decide no abrir luego. El turismo come, se va, deja propina y no pone pegas ninguna, todo está bueno. La taberna típica andaluza, que puedes ver en la serie Curro Jiménez... Casualmente la estoy viendo ahora gracias a la app de Televisión Española. Alamillos: Pues si te fijas, en las tabernas tienen unos botes de cristal con huevos en salmuera. Eso lo tuvo mi abuelo aquí. La gente tomaba vino y, si se emborrachaba mucho, se tomaba un huevo para poder seguir bebiendo. Y no había queja ninguna. Hoy día es el turismo el que no tiene queja ninguna, el resto está muy tiquismiquis. Así que los empresarios han ido buscando al guiri que no se queja. Además antes la familia vivía con el sueldo de una perso na, ahora con dos sueldos vas justo. Entonces, el empresario busca la facilidad y la sencillez. Así que la taberna tradicional, poco a poco, ter mina convertida sin querer en un restaurante enfocado a los turistas. Al final el tabernero va a ser un animal en peligro de extinción. Alamillos: Ya lo somos. Por ejemplo, una taber na tradicional, como Pancho, que no pone ni tapas, algo ya un poco exagerado [ríe], no tiene mucha gente. La taberna auténtica no es econó micamente sostenible. Me acuerdo cuando chi quitillo que las listas de mi abuelo eran así de largas, ahora las cuentas se reducido a esto [enseña un papelito]. El nivel adquisitivo de las personas es cada vez menor. Tener una taberna tradicional es un deporte de riesgo. Sacarlas adelante será cuestión dedicación plena y horas y horas...

Antonia Cots

Nombrada este año ‘Señora de las tabernas’, y sumando su negocio el sello de taberna histórica del Ayuntamiento, Antonia Cots obtiene esos galones que son en realidad un reconocimiento a toda una vida de trabajo. Junto a su marido reabrió la taberna Séneca, perteneciente a la antiquísima red de establecimientos de la Sociedad de Plateros, añadiendo un hotel. El lugar llevaba tiempo cerrado y, desde el 2005, cuenta con otra época de esplendor. Con años de trabajo en Alemania, Cots aprendió el oficio en profundidad en un sitio, Séneca, donde no para de la barra de la taberna a la recepción del hotel… y viceversa.

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