Gurme Córdoba 18 Primavera 2025
Mano a mano
Cots: A mí ni me da tiempo de pensar, porque voy de un lado para otro, del hotel a la taberna. Siempre tienes algo que hacer y no puedes dejarlo porque se te acumulan las tareas. Yo hago hasta la limpieza, porque no puedes tener tantos trabajadores. Ni puedes pagar tanto ni los encuentras cuando los necesitas, porque existe ese problema en la hostelería. Alamillos: Yo soy muy trabajador desde chiquiti to, además como no trabaje mucho me siento mal. Me gusta estar quemado cuando acabo el día. Desde pequeño salía del colegio y entraba aquí, entonces la taberna es mi forma de vivir. Mi María es una enamorada de la taberna, y a mi niño, de dos años ya está por aquí, es taber nero antes de hablar, va poniendo platos de plástico en las mesas. Yo estoy siempre, María también, y luego tenemos para echar horas sueltas a un amigo mío, Juan Ramón, que toca muy bien la guitarra. Además hago diseños de camisas y las vendo, lo hice durante el Covid [nota de la redacción: la ropa está en una sala de la taberna dedicada a ello, la Fuenseca cuenta tam bién con sala de exposiciones y estudio de graba ción] , y también organizo espectáculos. Pero la taberna siempre será mi sitio. Yo le digo a todo el mundo que no soy el dueño de la taberna, nadie es dueño de la taberna. La taberna es dueña de sí misma. Lo único que tengo es la normativa interiorizada para que nadie se salga del camino. Si un cliente se sale de la vereda, lo meto para adentro. Ninguno somos dueños de la taberna, estamos todos para disfrutarla. Yo lo único que hago es mantenerme económicamen te de ella, para compensar eso, meto a cada uno por la vereda que tenemos. ¿Qué te parece, Toñi? Cots: Me gusta mucho lo que has dicho. Es que soy una mujer de pocas palabras [ríe]. Estamos por el bienestar de los clientes. Alamillos: Yo creo, Toñi, que vendemos felicidad. Y ese es el resumen más bonito de todo esto. [La entrevista se desarrolla una hora antes de la apertura de la taberna, a las 12.00, que dan justo cuando Jesús Alamillos concluye con esa frase. Ante la puerta cerrada de la taberna, algo inusual a esas horas, unos clientes desconcertados la apo rrean y exclaman con gran sentido del humor: «¡Ah del castillo!»] Cots: Ahí está, la felicidad [carcajada].
Jesús Alamillos
Nieto de Emilio Álvarez, que en los años 70 se hizo con las riendas de la antiquísima taberna la Fuenseca, ha preservado y potenciado el original espíritu que su abuelo le imprimió. En este sitio se combina la taberna auténtica de vino y tapas con el fla menco, la poesía, la pintura, la escul tura o la moda. La Fuenseca es una especie aparte en el panorama de la hostelería cordobesa, un original foco cultural donde sus primeros clientes del siglo XIX se encontrarían hoy per fectamente cómodos. Alamillos ha conseguido tener una taberna fuera del tiempo.
9.
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