Pasión en Córdoba 20230222

Pasión en Córdoba 20230222

PASIÓNENCÓRDOBA CUARESMA 2023

CAMINO

DE LA CRUZ

2,95 euros

22 febrero 2023 Gratis con ABC

CUARESMA 2023

PASIÓN ENCÓRDOBA

Tras la pista de Ritton

Su personalidad es difusa, pero su huella en la Semana Santa es perdurable con el diseño de la cofradía de la Caridad y del azulejo de la Virgen de los Dolores

FIRMAS ‘UN AMOR EXAGERADO’

‘SENECTUD, DIVINO TESORO’

‘ MADRE, YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS’

DEMETRIO FERNÁNDEZ

ANTONIO VARO

ESTRELLA FERNÁNDEZ-MARTOS

ENTREVISTA MANUEL VALERA «La clave está en evolucionar sin irte del pelotón, aunque vayas tirando»

6

16

28

34

40

52

Las cofradías narran la muerte de Jesús según un relato que a veces coincide y a veces difiere con los Evangelios y con la historia HORAS Y PERSONAJES DE LA PASIÓN

La cofradía cumple 70 años en la calle con un estilo que se ha mantenido a pesar de años de cambios y de evolución LAS HISTORIAS DEL PRENDIMIENTO

La forma en que se lleva a las imágenes ha pasado por una larga evolución, aunque quedan muestras de la estética anterior DE LAS PARIHUELAS A LOS PASOS

La cofradía cumple cincuenta años en que ha ido definiéndose con LA BÚSQUEDA DEL BUEN SUCESO

La noche del Jueves al Viernes Santo fue capital desde el siglo XVI, pero se perdió. Varias cofradías han luchado por ella LUCHANDO POR RESCATAR LA MADRUGADA

Maribel Gómez, hermana número 1 de la Esperanza, vistió a la Virgen y peleó por llevar la túnica en pie de igualdad LA VIDA DE UNA VESTIDORA Y NAZARENA

imágenes antiguas y actuales

Directora General Ana Delgado Galán

Director Julián Quirós

Director ABC Córdoba Francisco J. Poyato Pino

Coordinación Luis Miranda

Redactor jefe de Diseño Juan Soldán

Diseño Charo García, Antonio Montes, Julia B. Jiménez, Carmen García y Pilar Voltes

ABC ANDALUCÍA Director Alberto García Reyes

Director general Álvaro Rodríguez Guitart

VALERIO MERINO

Directora de Publicidad Joaquina López Jurado (Telf. 957 49 76 75)

Foto de portada Valerio Merino

Editado por Diario ABC, S.L. San Álvaro, 8, 1 -3 (14003) Córdoba

Las puertas de la Trinidad se abren para la salida de la cofradía del Vía Crucis

62

68

72

76

80

84

LA PRIMERA CORONACIÓN DE CÓRDOBA

La costumbre de hacer celebraciones en varios días es antigua y es siempre preparación para Semana Santa LOS CULTOS DE LAS HERMANDADES

Con fina pluma y aguda mirada, LA PASIÓN DE RICARDODE MONTIS

LA EDADDE ORODE LA MÚSICA

CUANDO LA VIRGEN SE APARECE

Moriles, Hinojosa del Duque y Doña Mencía ofrecen los contrastes de la DÍAS GRANDES EN LOS PUEBLOS

La Virgen de Araceli

Entre 1949 y 1959 las marchas vivieron una época inigualable con la coincidencia de los mejores talentos

Tres imágenes de Córdoba tienen asociada la leyenda del hallazgo providencial y fortuito para fe de los que lo vieron

protagonizó en Lucena en 1948 una jornada histórica tras décadas de preparación

el autor de las ‘Notas

cordobesas’ dejó constancia de la fiesta entre los siglos XIX y XX

tradición, la música y el recogimiento

Un amor exagerado

POR DEMETRIO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ OBISPO DE CÓRDOBA

T ENEMOS necesidad de un amor que no sea el co- rriente, porque siempre se queda corto. Nuestro co- razón humano necesita fuertes dosis de amor. Y se acercan las celebraciones anuales de laPasión, Muer- te y Resurrección del Señor, donde contemplaremos ese amor desbordante. «Y amor saca amor», decía nuestra San- ta Teresa. Ya nos lo sabemos de otros años, pero la celebra- ción litúrgica trae de nuevo hasta nosotros el misterio ce- lebrado y las representaciones devocionales nos lo hacen palpable, inundando nuestros sentidos. Volvemos a vivir el granmisterio de nuestra fe y volvemos a sentir lo de otros años, con la novedad de la sorpresa que Dios tiene guarda- da en cada momento para cada uno de nosotros. La entrada de Jesús en Jerusalén, a lomos de una borri- quita, es todo un programa de Semana Santa, el mejor pre- gón de lo que va a suceder. Él es el Rey del mundo y viene a nosotros manso y humilde, no cabalgando caballos es- trepitosos, como tantos que han conquistado aquella ciu- dad santa de Jerusalén, sino montado en una borriquita humilde. Su conquista es por vía del amor más grande, por el camino de la humildad y del servicio. Los niños hebreos salieron a su encuentro y aclamaron: «Viva el Hijo de Da- vid, el rey de Israel, bendito el que viene en nombre del Se- ñor, Hosanna». «Si ellos callaran, hablarían las piedras». La euforia y el entusiasmo del Domingo de Ramos se cambiaron en intrigas y cambalaches para una encerrona, una traición, una entrega por treintamonedas de plata. Sa- biendo Jesús lo que le venía encima, preparó con esmero la cena de Pascua. En ese contexto judío de gratitud y de alianza instituye la Eucaristía, el mayor invento de los si- glos: Dios cerca de nosotros siempre, hasta el final de la historia, joven, fresco, vivo, resucitado, el que se entregó por nosotros. Qué gran iniciativa, qué capacidad creativa con tal de estar cerca de quienes ama. Tomad, comed, esto es mi cuerpo entregado, esta es mi sangre derramada. La noche de la pasión fue tremenda: angustia, sudor de sangre, soledad, abandono, traición, en la cárcel, lle- vado de un lugar a otro, condenado injustamente a la pena

capital. Ante el Sanedrín, ante Pilato, con la muchedum- bre en contra, condenado a muerte de cruz. Qué gran via- crucis aquel primer viacrucis de la historia, desde la Fla- gelación al Calvario, cargando con las fechorías de todos los hombres. «Lleva la Cruz abrazada y apenas la senti- rás; porque la Cruz arrastrada es la Cruz que pesa más», canta una saeta carmelita. Él nos enseña a llevar nues- tras cruces y nos asegura su amor en los momentos de cruz. Él no enseña a compartir las cruces de los demás, para hacerla llevadera. Él no nos deja nunca. Y llegados al Calvario, desnudez y clavado a la Cruz. Re- tumbaron aquellos martillazos al mediodía del viernes. Allí estaba su Madre, que lo sostuvo con su mirada y su presencia, qué gran consuelo tener madre y una madre así. Murió como un bandido, rechazado por todos, Dios

4

PASIÓN EN CÓRDOBA

UN AMOR EXAGERADO

María Santísima del Amor, en su paso de palio con San Juan, el Miércoles Santo

VALERIO MERINO

Jesucristo ha resucitado, ha inaugurado una vida nueva y distinta, una vida en plenitud y eterna, ha vencido la muerte, ha abierto un camino nuevo y vivo para nosotros. Ningún otro personaje de la historia ha vencido la muer- te ni ha resucitado. Y ningún otro personaje puede dar- nos esa vida eterna. La muerte ya no es el final, porque hay vida —y qué vida— más allá. «Solo Tú, Señor, tienes palabras de vida eterna». Eso es el cielo: Jesucristo resu- citado. Para el discípulo, seguirle es estar con él, parecer- se a él, contar con su compañía y con su gracia. Y en la Eucaristía se concentra todo este misterio de amor, de en- trega, de cercanía, de actualización de su ofrenda sacri- ficial para unir nuestra ofrenda a la suya. Que la celebración anual de estos misterios de fe, ablan- de nuestro corazón, lo renueve y lo haga más disponible.

mío, Dios mío, por qué me has abandonado. Bien sabía Je- sús que su Padre no lo abandonaba y por eso gritó con voz potente: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Y como estaba muerto, el soldado no quebró sus piernas para desangrarlo, sino que le traspasó el costado con una lanza, y de ese costado, de ese Corazón que tanto ha ama- do al Padre y a los hombres, salió sangre y agua. Un Cora- zón abierto para perdonar, para sanar, para acoger a todo el que se acerca arrepentido; un Corazón manantial del Espíritu Santo para todo el que se acerque a beber con sed. Depusieron su cadáver en el regazo de María y ella lo ofreció como aquel día en que lo llevó niño al Templo. Ofrenda de amor en los brazos de una madre. Lo coloca- ron en el sepulcro y sellaron la piedra. La gran maravilla del cristianismo es que su fundador

5 UN AMOR EXAGERADO PASIÓN EN CÓRDOBA

Textos, personas y escenas del día de la cruz

LAS COFRADÍAS HACEN EN SUS MISTERIOS UN RELATO DE LA PASIÓN QUE NO TIENE QUE SER CIENTÍFICO NI HISTÓRICO, PERO QUE BEBE TANTO DE LOS EVANGELIOS COMO DE LAS TRADICIONES POSTERIORES

POR LUIS MIRANDA

¿CÓMO FUE

Misterio del Señor de la Sangre, que recoge cómo el pueblo pide que suelten a Barrabás y cruficiquen a Cristo

LA PASIÓN?

ROLDÁN SERRANO

L A historia se lee en la misa solemne del Domingo de Ramos y en la del Viernes Santo y el arte la ha plasmado demuchas formas distintas, pero, ¿cómo fue o cómo pudo ser, en todos sus detalles, la pa- sión y muerte de Jesucristo? ¿Cuál fue el orden, cómo se comportaron los protagonistas, quiénes eran? En Anda- lucía, los cofrades y los que no lo son tanto la imaginan con los rostros, gestos y escenografía con que la plasma- ron los imagineros que hicieron los misterios de la Sema- na Santa y que se inspiraron en el Evangelio, en tradicio- nes para escenas que no están en las Escrituras y también en el arte de todos los tiempos, desde la escultura y la pin- tura al cine. Pensar en cómo pasó realmente no invalida nada, pero mirar en la historia y la investigación que ha reconstruido aquellas horas completa el conocimiento. La Semana Santa de Córdoba hace hoy un recorrido por la Pasión de Cristo en el que no falta casi ninguno de los momentos narrados en los Evangelios o en la tradi- ción. El relato comienza en la tarde del que luego se lla- mará Jueves Santo, cuando Jesús se reúne con sus discí- pulos para celebrar una cena en la que les imparte sus úl- timas enseñanzas. Es el pasaje que recrea la hermandad de la Sagrada Cena en su paso de misterio y que recoge la institución de la Eucaristía con una mezcla entre la tras- cendencia del momento y el temor de Jesús ante el sufri- miento que se le avecina. No pasa por alto la disposición de los apóstoles, con San Juan justo al lado de Cristo y Ju- das Iscariote en un extremo, en ademán de salir de la sala. Los estudiosos no están seguros de si llegó a tomar el pan y el vino consagrado, pero sí coinciden en que abandonó el cenáculo antes de tiempo para buscar a quienes des- pués tenían que prenderlo. El sacerdote y periodista José Luis Martín Descalzo re- construye con ayuda de muchas lecturas cada minuto de la Pasión en la tercera parte de su libro ‘Vida y misterio de Jesús de Nazaret’ y sitúa a las once de la noche el mo- mento en que Jesús abandonó la casa en que habían ce- nado junto a los once apóstoles que allí permanecían. La casa estaba en Jerusalén y tuvieron que salir de la ciudad y cruzar por primera vez el torrente del Cedrón para lle- gar a lo que San Lucas llama monte de los olivos, San Juan Los estudiosos coinciden en que Jesús debió de llevar sólo el ‘patibulum’, el travesaño horizontal. La cruz completa pesaría alrededor de los cien kilos La principal divergencia entre Evangelios está en el momento de la sentencia. San Juan la sitúa tras la flagelación y coronación de espinas; los sinópticos, antes

un huerto de la otra parte del Cedrón y Mateo y Marcos una granja llamada Getsemaní. Esta palabra, que ha tras- cendido al lenguaje de las hermandades, significa literal- mente ‘molino de aceite’, así que el paisaje estaba claro. También debió de pertenecer a algún amigo, alguien que escuchaba la palabra de Jesús, porque no fue la primera vez que se retiraba a rezar allí. Al llegar, pidió a Pedro, Juan y Santiago, los más cercanos a Él, que lo acompaña- ran. Los demás esperarían. Es la hora de la tristeza, el comienzo de la Pasión. La Oración en el Huerto, uno de los misterios más antiguos de la Semana Santa de Córdoba, lo muestra en uno de los primeros momentos, cuando todavía no había empeza- do el sudor de sangre, pero sí con la presencia del ángel confortador, que está frente al Señor, como en diálogo. Cristo había pedido a los apóstoles que velaran con Él, para no caer en tentación, pero ellos no pudieron evitar dormirse y así aparecen, unos contra otros, en el paso. La sensación de soledad sería mayor, porque estaban a unos treinta pasos, aunque se muestren, por razones de espa- cio, con mayor cercanía. Poco después, llega la hora de que se lo lleven. Los his- toriadores se han preguntado muchas veces quién dio la orden de que prendieran a Jesús, porque en el grupo ha- bía judíos, guardias del templo y también un destacamen- to romano, lo que implicaría que Pilato estaría de acuer- do. Lo más probable es que fueran las autoridades reli- giosas judías, aunque con la protección de algunos soldados, que seguramente desconocían a quién buscaban, dice Martín Descalzo. A la cabeza de todos va Judas, que sabe dónde está Jesús y lo saluda con un beso, como se mues- tra en el misterio de la prohermandad de Puerta Nueva. Y desde ahí comienza el Prendimiento, que la herman- dad salesiana muestra cuando ya han atado al Señor, pero también con una escena en que se recoge la tensión y el desconcierto de los apóstoles y de los que iban a por Je- sús, que quedaron impresionados por la autoridad con que se identificó como el hombre al que buscaban. Eran las tres de la madrugada cuando condujeron a Je- sús de vuelta a Jerusalén. El misterio del puente del Ce- drón, que quiere representar el grupo parroquial de la Victoria, representará precisamente el camino en el que Cristo va prendido para someterse a los interrogatorios, y es, como se quiere mostrar allí, necesariamente violen- to y humillante, porque lo llevan con mucha rudeza. La tradición muestra a Cristo descalzo y es muy pro- bable que desde el huerto de los olivos fuese sin sanda- lias. Los romanos desaparecieron al llegar a la ciudad y los judíos lo condujeron ante Anás, tal vez el personaje más poderoso en el mundo judío. Había sido sumo sacer- dote y aunque según la ley el dignidad era vitalicia, los ro- manos procuraron que el puesto rotase. Él lo entregó a sus hijos y a su yerno Caifás, para no perder el control. El palacio de Anás debía de ser lujoso. El misterio que

∑∑∑

8

PASIÓN EN CÓRDOBA

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

Misterio en que se condena a muerte al Señor de la Sentencia

ROLDÁN SERRANO

∑∑∑

muestra la hermandad del Perdón es el del momento más conocido del interrogatorio y es necesario contextualizarlo. Anás le pre- gunta por su doctrina y Cristo le responde que siempre ha predicado en público. «Inte- rroga a quienes me han oído, pregúntales qué es lo que yo he dicho», cuenta el Evangelio de San Juan, el único que menciona este mo- mento. Como recuerda Martín Descalzo, el derecho judío impedía que un acusado ha- blara de sí mismo. Su respuesta era perfec- ta, pero Anás quedó desconcertado porque estaría acostumbrado a actitudes más servi- les. Y un sirviente le golpeó. ¿Cómo? La tra- dición dice que fue una bofetada con el dor- so de la mano, como aparece en el misterio, y otros lo han traducido por un golpe con un objeto. Las investigaciones que ha hecho Mi- ñarro en la Sábana Santa muestran que en realidad era un objeto romo, tal vez la punta de un bastón. La mansa respuesta de Jesús también tuvo que desconcertar al sacerdote. Al alba comenzó el juicio religioso a car- go del sumo sacerdote, José Caifás, y de los miembros del sanedrín. El pasaje debió de ser mucho más complejo de lo que se mues- tra en el misterio de la Redención. Es menos probable que hubiera soldados romanos y sí en cambio más miembros del sanedrín y so- bre todo testigos. El interrogatorio fue duro y estuvo lleno de testimonios mentirosos, pero Caifás se salió con la suya: Jesús se pro- clamó Hijo de Dios y con eso incurrió en blas- femia para los judíos y en rebelión para los romanos. Era reo de muerte, aunque todavía hubiera que convencer a Pilato de que lo ejecutase. El maltrato físico comenzó ahí. El pasaje en que los miembros del sanedrín y soldados judíos escupen y dan bofetadas y puñetazos a Cristo no tiene demasiada repre- sentación en la Semana Santa de Andalucía. Tampoco en Córdoba. Justo al alba sacaron a Jesús del tribunal y se produjo uno de los momentos más intensos y significa- tivos: el encuentro con San Pedro, que poco antes, cuan- do mucha gente lo reconoció entre los que iban con el de- tenido, y hasta su acento lo delataba, había negado cono- cerlo. Los evangelistas cuentan la Pasión con diferencias, pero los cuatro narran este momento por su intensidad y profunda significación. El misterio ya empieza a verse en la prohermandad de la Bondad en las vísperas de la Semana Santa: Jesús mira al primero de sus apóstoles y este, que ha escuchado cantar el gallo, sabe que se ha cum- plido lo que le había dicho. Y comienza su arrepentimien- to. Sale entonces San Pedro de la Pasión. Entre las seis y las ocho de la madrugada, llevaron a Jesús al palacio del procurador romano, Poncio Pilato,

Paño de Verónica de la Santa Faz. A la izquierda, arriba, el misterio de la Agonía, en que se mezcla la sed y el sorteo de la túnica. A la derecha, misterio de Humildad y Paciencia

ÁLVARO CARMONA

que en principio no quiere saber nada y después termina por acceder a juzgarlo. Las mayores divergencias entre los evangelistas comienzan precisamente en este punto. ¿Cuántas veces pasó Jesús por las manos de Pilato? Para San Mateo y San Marcos, una. Para San Lucas y San Juan, dos, y este es el texto que se lee el Viernes Santo. Pilato aparece tres veces en la Semana Santa de Cór- doba. La hermandad de la Sangre muestra el momento en que el procurador da a elegir al pueblo entre Barrabás y Él, y los judíos, instigados por los sacerdotes, piden que se condene a muerte a Jesús. El Señor lleva sangre en la cabeza y es de la hematidriosis, porque todavía no ha em- pezado el maltrato de los romanos. Poco después sería el momento que muestra la hermandad de la Sentencia, que es cuando Pilato manda crucificar a Jesús, aunque está todavía dudando. También aparece sin corona de espinas y sin haber sufrido los azotes. Es decir, según el texto de San Mateo, San Marcos y San Lucas. La pasión comenza- ría ahí y después, sin solución de continuidad, llegaría el camino al Calvario. Eso sí, la hermandad de San Nicolás tuvo como primera advocación la de Jesús ante Pilato, con

10

PASIÓN EN CÓRDOBA

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

ROLDÁN SERRANO

lo que no se puede descartar que Cerrillo concibiese al Se- ñor sin corona de espinas al no haber comenzado toda- vía el tormento. El Evangelio de San Juan, sin embargo, dice que tras el escarnio de los azotes y la corona de espinas Cristo vol- vió ante Pilato y éste lo mostró así ante la multitud. Es lo que se conoce como ‘Ecce Homo’, porque es lo que dijo el procurador al mostrarlo desde el balcón. Creía que con este escarnio había sido suficiente. Esto es lo que se mues- tra en el misterio del Señor de los Afligidos, que recorre las calles de Cañero en la víspera del Domingo de Ramos. También Lucas pone en su boca su intención: «Le casti- garé y le soltaré». La narración es tan intensa que el Papa Benedicto XVI, en su libro ‘Jesús de Nazaret’, plantea la hipótesis de que en realidad se desarrollase en dos días, porque además estuvo preso en algunos momentos. Es más, San Juan llega a decir que los sumos sacerdotes no querían incurrir en impureza por la Pascua, con lo que la Sagrada Cena no habría sido por esta fiesta. San Lucas cuenta que Cristo pasó por Herodes, rey de Galilea. Es el único que cuenta una escena en la que que- da de manifiesto la frivolidad del tetrarca, que pide mila- gros y lo acoge como si fuera un mago. Poco antes había mandado decapitar a Juan el Bautista, que le había repro- chado su vida disoluta. La tradición dice que para burlar- se de él y vengarse de que no le contestara, Herodes le puso un vestido blanco, pero Martín Descalzo dice que sería más bien brillante, un viejo vestido suyo, de lujo tras- nochado. Es el momento que muestra el misterio del Se- ñor del Silencio en el Desprecio de Herodes y que tuvo mucho de burla. La tradición, y así lo hace el conjunto que

∑∑∑

RAFAEL CARMONA

11

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

PASIÓN EN CÓRDOBA

∑∑∑

Después llegó el sarcasmo de coronar a Jesús de espi- nas, como para burlarse de que se hubiera proclamado rey. De entre los arbustos espinosos que abundaban en Jerusalén en aquel tiempo, Miñarro se inclina por el ‘ziziphus jujuba’, que él utilizó para el Cristo de la Univer- sidad y que trenzó en unos minutos, «como tuvieron que haberlo hecho los romanos». No se ceñía alrededor de la cabeza, sino como un casco, y es probable que al princi- pio fuera más que para burlarse que para hacer daño, cuenta Martín Descalzo. En aquel momento en que era posible todavía que hubiera esperanzas de no tener que condenar a muerte a Jesús, los soldados se ensañaron con él y arreció la burla de golpes y sarcasmos. Es lo que se recoge en el misterio de Jesús Humilde en la Coronación de Espinas, de la hermandad de la Merced, en que los sol- dados romanos clavan la corona y alguien se burla arro- dillándose. Lo normal es que el Señor vaya desnudo, sólo con el sudario y que se vea su impresionante anatomía, pero a veces ha llevado la clámide púrpura que lo acredi- taba como rey, y siempre el cetro de caña, atributo de un poder que no le reconocían. Después pudo llegar la sentencia definitiva o el cami- no de la cruz y llegan los momentos en los que la creación artística ha dejado más testimonios, pero también más diversidad de fuentes, en el Evangelio y en la tradición. Aquí conviene hablar de la forma en que las imágenes sagradas y las figuras secundarias se visten. Conviven los elementos arqueológicos con los simbólicos, como las tú- nicas bordadas en oro de las imágenes de Jesús, atribu- tos de su condición de rey, y las cruces plata o de mate- riales nobles. Entre los soldados romanos también se sabe que no llevaban cascos con grandes plumeros, aunque podían tener adornos. Los más parecidos a cómo debían de ser, por la forma de las armaduras y cascos, son los que

plasma la hermandad del Amor, mezcla a los soldados ro- manos, aunque en alguna ocasión Fray Ricardo de Cór- doba dijo que se cuidaban mucho de meterse en ciertos ámbitos más privados de los judíos. El caso es que, según esta versión del relato, Jesús vol- vió a Pilato, que siguió dudando. Tuvo que escuchar a su esposa, Claudia Prócula, que le pidió clemencia porque había soñado con Cristo y sabía que era justo, y así apa- rece en los pasos de la Sangre y la Sentencia. Tras la pre- sión de los sanedritas y el pueblo, el procurador terminó por ceder y entregó a Jesús para que lo crucificaran. Desde entonces, en el orden que fuera, el protagonis- mo no corresponde a las palabras, sino a la violencia. Las imágenes de la Semana Santa no suelenmostrar con toda su crudeza la sangre ni el sufrimiento. Vienen de una tra- dición, la del barroco, en que el dolor se trasciende y se muestra sin detalles, porque interesa también hablar de la parte divina de Cristo. Las huellas más explícitas en una imagen de la Semana Santa de Córdoba están en el Cristo de la Universidad, porque JuanManuel Miñarro lle- vó a la madera todas las heridas que había encontrado en la Sábana Santa. Aunque llegase a concederse que no es Cristo el representado, es un hombre que recibió una tor- tura similar a la que se narra en los Evangelios. Así sucede, por ejemplo, con el Señor amarrado a la co- lumna, la imagen antigua que muestra este misterio fun- damental de la pasión. Aunque la expresión es de dolor, las huellas no son tan detalladas. El Cristo de la Univer- sidad tiene reconstruidos 120 golpes realizados con un látigo llamado ‘flagellum taxillatum’, con doble punta. Fue un castigo muy duro que en ocasiones terminaba con la vida de quien lo padecía.

A la izquierda, la Virgen de las Angustias, un pasaje no evangélico que nació en la Edad Media En el centro, misterio del Perdón, en que se recoge la bofetada a Cristo ante Anás. A la derecha, el conjunto que muestra el Descendimiento en el norte de Europa.

ÁLVARO CARMONA

12

PASIÓN EN CÓRDOBA

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

Las Escrituras relatan momentos poco reflejados en las hermandades, como el momento en que los miembros del sanedrín golpean y escupen a Jesús

espectáculo de la ejecución, como se ha visto en ocasio- nes en algunos pasos fuera de Córdoba. El autor de las ‘Razones’ cree además que se le retiró aquí la corona de espinas, porque no formaba parte de la sentencia de muer- te, sino del escarnio anterior. La iconografía bebe a partir de aquí del Evangelio y de la tradición, encarnada en el vía crucis tradicional. Ahí, por ejemplo, se dice que Cristo cayó tres veces camino del Calvario, y es verosímil, pero no queda constancia. En Cór- doba una de las imágenes fundamentales es precisamen- te Jesús Caído. Tampoco las Escrituras dicen que encon- trara a la Virgen María, como se muestra en el vía crucis, aunque no deja de ser creíble ya que los evangelios sí con- firman que estaba al pie de la cruz. Este es el misterio, co- nocido popularmente como la Calle de la Amargura, que muestra la hermandad del Buen Suceso, en que el Señor ve a su Madre acompañada por San Juan, mientras un ro- mano ordena a Simón de Cirene que le ayude a cargar con la cruz. También habla el Evangelio del momento en que consuela a las mujeres de Jerusalén. Desde El Greco a los pasos de la Semana Santa la lle- gada al Calvario y el expolio de las vestiduras son un tema clásico. En Córdoba, a partir de la década de 1940 lo re- presenta el misterio del Señor de la Humildad y Pacien- cia, que desde 1997 tiene un misterio de Antonio Bernal, con Simón de Cirene, los dos ladrones, un romano a ca- ballo, otro a pie y un judío que ofrece el cáliz con el cal- mante. ¿Estaba Jesús totalmente desnudo en la cruz? Los romanos siempre lo hacían con los crucificados, aunque puede que respetaran el pudor de los judíos y permitie- ran el sudario. En la historia del arte casi siempre apare-

están en los misterios del Buen Suceso y de la Agonía. La representación de Cristo con la cruz a cuestas es la del hombre vestido con su túnica que lleva la cruz en la que lo clavarán, con misticismo, como Jesús Nazareno, o sufriente, como el Señor del Calvario, pero es una recons- trucción idealizada y con un gran potencial simbólico. Tanto Juan Manuel Miñarro como José Luis Martín Des- calzo siguen a los autores que están de acuerdo en que Je- sús no pudo llevar la cruz completa, porque su peso ron- daría los cien kilos, imposibles de cargar y más en su si- tuación de debilidad. En su lugar, Jesús debió de llevar el travesaño horizontal, llamado ‘patibulum’, con unos 35 kilos, los mismos con los que cargan hoy la mayor parte de los costaleros. Fue el camino hasta el Gólgota de casi 900 metros, cuanta Martín Descalzo, y muy duro. La escena era la de un hombre maltratado por el cas- tigo y al que los soldados hacían caminar atado a sogas —y eso se muestra en algunos pasos en Castilla o en el misterio de Jesús de la Caída que hizo Salzillo en Mur- cia—, por un camino tormentoso y lleno de curiosos y de tenderetes. Le podrían abrir paso, afirma Martín Descal- zo, soldados a caballo tocando la trompeta avisando del La vestimenta de los romanos tiene estética propia; los que más se parecen a cómo debieron de ser son los soldados de los misterios de la Agonía y Buen Suceso

∑∑∑

VALERIO MERINO

ÁLVARO CARMONA

13

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

PASIÓN EN CÓRDOBA

El Cristo de la Universidad, que recoge las heridas de la Sábana Santa. A la derecha, el misterio en que van a cargar con la cruz al Señor de las Penas

AARON

∑∑∑

cieron pruebas con cadáveres, dice que no habrían podi- do resistir el peso. Se situaron en las muñecas, como ase- gura la Sábana Santa. Así están en el Cristo de la Univer- sidad y en el de la Luz, titular de la Sagrada Cena. El relato de la Pasión culmina con las llamadas Siete Palabras, que son más bien siete frases. En la Semana Santa de Córdoba está la segunda, aquella en la que Jesús promete el reino al buen ladrón. Es un relato que sólo apa- rece en el Evangelio de San Lucas, ya que tanto San Ma- teo como San Marcos dicen que los dos malhechores cru- cificados a sus flancos insultaban a Cristo. La herman- dad de la Conversión sitúa a SanDimas, un nombre tomado de los evangelios apócrifos, a la izquierda, cuando la tra- dición siempre lo puso a la derecha, que es el lado que el propio Cristo asocia a quienes se salvan cuando habla del Juicio Final. El misterio de la Agonía funde dos pasajes. Por un lado, Cristo pronunció las palabras «Tengo sed» y le acercaron una esponja empapada en vinagre y agua. Por otro, los soldados se repartieron jugando la túnica de

ce así, aunque no faltan ejemplos de Jesús completamen- te desnudo. Cierta tradición, y eso se relata en el Museo de la Pasión de Cabra, representa a la cruz de Cristo so- bre una calavera, que por algo se llamaría así, y hasta se dice que era la tumba de Adán. Para la teología el simbo- lismo era impactante: sobre el cuerpo del primer peca- dor, la cruz en que se salva al género humano. Pero no es más que una tradición. Sí es seguro que la piedra del Cal- vario es caliza, y por lo tanto clara, muy parecida a la que va a los pies del Cristo de la Universidad. Al llegar al lugar de la ejecución estarían dispuestas los tres palos verticales, llamados ‘stipes’. Probablemen- te, sigue Martín Descalzo, a Cristo le clavaron tendido con las manos sobre el travesaño horizontal, el que había lle- vado, con la ayuda de cuerdas para que no las moviera. La tradición los muestra en las palmas de las manos, aun- que la investigación posterior de varios médicos, que hi-

14

¿CÓMO FUE LA PASIÓN? TEXTOS, PERSONAS Y ESCENAS DEL DÍA DE LA CRUZ

PASIÓN EN CÓRDOBA

rroca dice que María ‘stabat’ al pie de la cruz, es decir, que permanecía a pie firme. A los pies del Señor de la Caridad y del Cristo de la Expiración está sola; junto al Cristo de las Penas y del Amor, con San Juan; y en el Cristo de Gra- cia aparece además Santa María Magdalena, en lo que fue uno de los primeros misterios de la Semana Santa de Cór- doba. La de Cristo muerto suele ser una imagen de sere- nidad y paz, como prueban los Crucificados de Ánimas o de la Caridad. El de la Universidad lleva todo el drama- tismo de la Síndone y sirve para conocer qué aspecto pudo tener Cristo muerto en la cruz, con la espalda pegada al madero, el cuerpo después proyectado hacia adelante y el vientre ligeramente hinchado tras dejar de respirar. Hacia las cuatro y media de la tarde se inició el Des- cendimiento, narrado en la cofradía del Viernes Santo, después de que José de Arimatea y Nicodemo, dos hom- bres de buena posición que admiraban a Jesús, consiguie- ran permiso de Pilato. La tradición sitúa aquí el momen- to en que la Virgen María abraza el cuerpo muerto de su Hijo, pero tampoco queda constancia en el Evangelio del momento. No deja de ser verosímil, pero la iconografía nació de las ‘Visiones’ de Santa Brígida de Suecia, en que pone voz a la Madre: «Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda». Eran los últimos años del siglo XIV y aquella iconografía, conocida como ‘Vesper- bild’, la Virgen de las Vísperas, se hizo popular en el Cen- tro de Europa, llegó a Castilla, donde quedan muchas muestras y luego a Córdoba, con la cofradía que se fundó en 1558 y las imágenes que talló Juan de Mesa en 1627. Los pocos amigos que habían permanecido al pie de la cruz tuvieron que descenderlo y llevarlo al sepulcro, que esperaba apenas a unos treinta metros. Caía la tarde del viernes y había que darse prisa porque de noche comen- zaba el sábado, el día consagrado a Dios, y no se podían hacer trabajos. Al domingo siguiente, los discípulos en- contraron el sepulcro vacío. No hay en los Evangelios relatos del encuentro en la calle de la Amargura o de que la Virgen sostuviese el cuerpo muerto de Cristo, pero tampoco deja de ser verosímil

ROLDÁN SERRANO

Jesús y eso hacen los fomanos que están a sus pies con los dados, aunque es más probable que fuesen tabas. Los Crucificados vivos de la Semana Santa de Córdo- ba terminan en el Cristo de la Expiración, que encomien- da el espíritu y después muere. Son las tres de la tarde, la hora nona. En torno a la cruz casi siempre la representa- ción se ciñe más al Evangelio que nunca: San Juan es tes- tigo y cuenta que está junto a la Virgen. La tradición ba-

H AY una historia lineal que siempre parece ser la misma y una historia de historias que puede parecer menos científica, pero que también sir- ve para explicar la vida de una institución que en este 2023 cumple siete décadas en la calle. La herman- dad del Prendimiento salió por primera vez en el año 1953 y desde entonces sus historias han sido muchas, pero siempre en torno a ciertas señas de identidad y en el mis- mo día: el Martes Santo. Si en sus primeros años a la cofradía la conocían como ‘de los Salesianos’ no hablaban sólo de su sede. Se había fundado en el seno de la Asociación de Antiguos Alum- nos Salesianos, que en aquellas décadas teníamucho peso por agrupar a grandes profesionales. Lo cuenta Juan Viz- caíno, nazareno desde 1958, unos días antes de cumplir los entonces preceptivos catorce años, y hermano mayor durante 16 años. En 1952 había cofrades de la Misericor- dia y de la Paz, como Juan Calero Cantarero, que fue her- mano mayor, «pero estaban por ser antiguos alumnos del colegio». La fiebre de fundaciones de nuevas cofradías empezaba a remitir: si entre 1937 y 1945 habían nacido ocho nuevas hermandades, a partir de entonces el creci- miento fue más lento: en 1949 llegó Ánimas, en 1952 el Prendimiento y en 1955 las Penas y el Amor. La mayoría de cofradías encargaba su patrimonio en Córdoba; la Buena Muerte miró a Sevilla y lo encargó a sus mejores artesanos, y el Prendimiento también se ins- piró en la ciudad, pero con los autores de Córdoba. La pri- mera intención de los fundadores fue representar el mis- terio de la Sagrada Cena, recuerda Juan Vizcaíno, y has- ta hablaron con Antonio Castillo Lastrucci, que entonces estaba al frente del taller más prolífico de Andalucía. La joven cofradía no podía hacer frente a un misterio con trece imágenes y además había en San Miguel otro grupo que quería hacer lo mismo, aunque tampoco lo conseguiría. Optaron por el Prendimiento, pero se traje- ron de Sevilla una idea que también marcó su identidad: un romano a caballo, como vieron en el misterio de la Exaltación. De ahí, recuerda Juan Vizcaíno, que el otro nombre de la hermandad fuera ‘el caballo’. Los cofrades comenzaron dando culto a una imagen que realizó Antonio Castillo Ariza y que se bendijo en 1953, poco antes de su primer Martes Santo. Allí comien- zan las historias de un misterio que fue durante muchos años el mayor de la Semana Santa y que admiraba por su tamaño y por la presencia del soldado ecuestre. Junto al Señor había un judío que le ataba las manos, un soldado a pie y también estaba Judas, con gesto de arrepentimien- to. La cofradía buscó en el colegio y consiguió 400 her- manos en poco tiempo y fue entonces la primera, y la úni- ca en varias décadas, en que todos sus cofrades llevaban capa. Lo normal era que sólo la llevasen los cargos. El Prendimiento tardó poco en completar sus pasos. El del Señor, que llevaba aquellos años una túnica de cola

Nuestra Señora de la Piedad, en su paso de palio

EL PRENDIMIENTO HA RECORRIDO UNA HISTORIA DE EVOLUCIÓN EN LA QUE TUVO QUE CAMBIAR A SU TITULAR Y MUCHOS ELEMENTOS, PERO HA MANTENIDO SU IDENTIDAD SALESIANA Y PERSONALIDAD Historias de 70 Martes Santos

POR LUIS MIRANDA

∑∑∑

17

HISTORIAS DE 70 MARTES SANTOS

PASIÓN EN CÓRDOBA

RAFAEL CARMONA

El misterio del Prendimiento avanza un Martes Santo

ÁLVARO CARMONA

∑∑∑

bierno, Antonio Vargas del Pozo, porque la cofradía ha- bía hecho un fuerte desembolso al comprar un paso de palio para su Virgen. Y fue uno con categoría de legen- dario: el de las Angustias. En 1937 aquel conjunto, el primero de Córdoba en el siglo XX, había asombrado a la ciudad, pero en 1957 la cofradía dejó de usarlo. El Prendimiento adquirió todo el conjunto, recuerda Juan Vizcaíno: techo, bambalinas, varales, respiraderos y jarras. «La candelería la conser- vó las Angustias para sus cultos, pero la prestaba en los primeros años», explica. El Prendimiento adaptó aquel paso, que tenía un ta- A finales de la década de 1950 la cofradía tenía el paso del Señor terminado y a la Virgen de la Piedad en el paso de palio que había sido de las Angustias La combinación entre el tamaño del misterio y las ruedas crearon muchos problemas hasta 1980; desde entonces se demostró que podía ir a costaleros

bordada, lo proyectaron y tallaron Rafael Valverde Tos- cano y Rafael Valverde Luján en estilo barroco y dorado, con sus propias señas de identidad. Tenía un canasto am- plio y con cartelas y unos respiraderos más pequeños, porque iba a ruedas. En 1954 ya estaba acabado. Con el paso de misterio en la calle, la cofradía se dis- puso a pensar en tener una imagen de la Virgen y la en- cargó en 1957 a Antonio Castillo Ariza, que ya había he- cho el Señor. Se había puesto fecha a la bendición enmar- zo de 1958 y en noviembre los cofrades comprobaron que la imagen que había hecho el escultor no les agradaba. «Fueron momentos de consternación», dice Juan Vizcaí- no, pero se actuó rápido: en enero encargaron otra ima- gen a Juan Martínez Cerrillo y en marzo el Prendimien- to ya tenía a su Virgen de la Piedad. ¿Rapidez? Algo más, cuenta Juan Vizcaíno. Mucho después, en la Cuaresma de 1983, Juan Martínez Cerrillo se acercó a María Auxiliadora: «Vengo a ver mi Niña». Vizcaíno se extraño: «¿Tu Niña no era la Paz?». Y el escultor le dijo que la Piedad lo era más. Y le con- tó la historia de una imagen que había hecho en sus pri- meros años con un trozo de madera, cuando empezaba. La dejó en su taller sin policromar, pero pronto empezó a lloverle el trabajo y dejó aquel proyecto. Los cofrades del Prendimiento la vieron en su taller y sí que la quisie- ron como titular. La donó un miembro de la Junta de Go-

18

HISTORIAS DE 70 MARTES SANTOS

PASIÓN EN CÓRDOBA

maño enorme, a unas dimensiones más armónicas y sin las características ocha- vas que había tenido hasta entonces en las esquinas. La hermandad prescindió en principio del techo de palio y creó uno nuevo en terciopelo azul, su color emble- mático, con una imagen de María Auxi- liadora en la gloria. Con las bambalinas y el aire inconfundible de aquel palio, la Vir- gen de la Piedad salió por primera vez el Martes Santo de 1959 y desde sus prime- ros años fue a hombros de costaleros. También aquí hubo novedades: si los capataces de Córdoba, con los Sáez al frente, tenían un estilo autóctono y pro- pio, el hombre que estuvo al frente de la cuadrilla de la Virgen de la Piedad lo hizo al modo sevillano, porque en esta ciudad había nacido Ramón López Fernández. En Sevilla conoció a sus cofradías, se ena- moró de ellas y mandó al estilo que ha- bía visto allí, tanto en el léxico como en la forma de distribuir a sus hombres de- bajo del paso, en forma de X. En apenas seis años, el Prendimiento tenía en la ca- lle a sus dos imágenes con pasos muy avanzados, pero todavía quedaban mu- chas historias por contar. En la década de 1960 la actividad co- fradiera creció en torno al colegio de los Salesianos, cuando en el hoy santuario de María Auxiliadora nació una nueva her- mandad: la de la Entrada Triunfal en Je- rusalén. Salió por primera vez el Domin- go de Ramos de 1963 y desde aquel pri- mer momento en la procesión participaba la hermandad del Prendimiento, de for- ma que la primera corporación de la Se- mana Santa era una especie de filial. En el primer momento la fórmula fue de éxito y llegó a tener unos 500 nazare- nos en la mañana del Domingo de Ramos, pero la joven cofradía terminó por mar- charse a San Lorenzo en 1977. Era una época de cambios para la Se- mana Santa de Córdoba y el Prendimien- to iba a sufrirlos. Ya en la década de 1970

El primer titular, en un Martes Santo de la década de 1950

ARCHIVO HERMANDAD DEL PRENDIMIENTO

se había prescindido del palio de las Angustias para in- corporar uno azul, el que sale en el cartel de la Semana Santa de 1976. De aquel conjunto quedaron los bordados del techo, que la cofradía nunca utilizó como tal, y que se pasaron al manto de Nuestra Señora de la Piedad, donde estuvieron muchos años. Hoy lucen en un manto de ca- marín de la imagen. Al llegar la década de 1980 el Prendimiento, que había sido la más joven, era la decana de un Martes Santo que ha compartido con seis hermandades distintas. El Huer- to se disolvió en 1962, la Expiración volvió al Viernes San-

to y Jesús Nazareno estuvo entre 1972 y 1986. Después irían llegando para quedarse Buen Suceso, Santa Faz, Cís- ter, Agonía y Universitaria. También el misterio del caballo, con toda su majestad, iba a evolucionar. Era un paso de 5,15 metros de largo por 2,25 de ancho y su movimiento no era fácil. Sólo para sa- lir del compás de María Auxiliadora necesitaba más de una hora y aquel chasis dio más de un disgusto. Un año

∑∑∑

19

PASIÓN EN CÓRDOBA

HISTORIAS DE 70 MARTES SANTOS

∑∑∑

tuvo una avería y se quedó en el Ayuntamiento, al co- mienzo de la carrera oficial. La cofradía continuó y lue- go bajó por Alfonso XIII y pudo regresar el cortejo ente- ro. Otro año sucedió lo mismo en Orive y cuando la ca- rrera oficial estaba en la Catedral el trono no podía acceder. En 1974 la hermandad de la Expiración había creado la primera cuadrilla de hermanos costaleros de la Semana Santa de Córdoba y en los años siguientes hicieron lo mismo primero las que iban con profesionales y luego las que movían a sus imágenes a ruedas, que eran la ma- yoría. Así que Juan Vizcaíno pensó que el Prendimiento podía ser una de las siguientes, para así ahorrarse todos los problemas que tenía aquel gran ‘barco’ para despla- zarse por las calles. La primera reacción de los suyos fue de incredulidad: «Tú estás loco». Pensaban imposible que hubiese una

cuadrilla capaz de mover aquel con- junto. Juan Vizcaíno encargó a Igna- cio Torronteras, carpintero y capataz, que aligerase la estructura del paso en lo posible y en 1981 el misterio del Prendimiento se movió por primera vez a costaleros. Aquellos costaleros salesianos demostraron que podían e incluso en los años siguientes regre- saban a casa por la cuesta del Bailío, que tantas noches memorables deja- ba en los cofrades de los años 80 y 90. Aquel año precisamente dejó de sa- lir el primer soldado romano a caba- llo, hasta que en 1989 la hermandad encargó uno nuevo a Antonio Salto, de gran tamaño, que estuvo hasta 1996. Hubo discusiones sobre si era proce- dente esta figura entre los que detu- vieron al Señor, pero la cofradía siem- pre lo defendió como posible. Para el Prendimiento había comen- zado una época de cambios. Juan Viz- caíno explica cómo en la década de 1980 ya habían notado que el Señor

Arriba, la Virgen de la Piedad en el palio que había pertenecido a las Angustias. Debajo, bambalina frontal del futuro conjunto, bordada por Francisco Pérez Artés, que se estrenará en los próximos años

del Prendimiento tenía problemas de estabilidad. Hubo que colocarle un armazón metálico para garantizar su estabilidad en el paso, porque las piernas se abrían y pronto notaron que estaba muy afectado por los xilófa- gos. La cofradía tendría que pensar en una nueva ima- gen titular, porque el de Castillo Ariza era irrecuperable. Antonio Muñoz Sánchez y Juan Vizcaíno habían acu- dido a la bendición, en 1988, el Nazareno de la Santa Faz y quedaron impresionados con la imagen. Hablaron con su autor, Antonio Dubé de Luque, y llevaron al cabildo general una propuesta para una nueva imagen. Dubé pre- sentó dos dibujos y el cabildo optó de forma abrumado- ra por adoptar uno de ellos: 54 votos a favor y una abs- tención. «No entiendo cómo hubo quejas, porque el ca-

El romano a caballo fue muy característico del paso en dos etapas: un primer conjunto hasta 1981 y otro desde 1989 a 1996, antes de empezar el nuevo misterio

20

HISTORIAS DE 70 MARTES SANTOS

PASIÓN EN CÓRDOBA

Escena de la Sagrada Cena, tallada por Edwin González, en el nuevo paso. La primera intencion de los fundadores fue representar este misterio

do el nuevo misterio, que reali- zó Antonio Bernal con toda la expresividad y teatralidad de su estilo. Un esclavo ata las ma- nos del Señor, un miembro del sanedrín lo empuja y dos roma- nos participan en el tarea de lle- varse a Jesús detenido. En su amplia longitud están los tres apóstoles que habían acompa- ñado al Señor en Getsemaní, Pe- dro, Juan y Santiago, y Judas, que abandona la escena con ges- to de arrepentimiento. Los Martes Santos del Pren-

FOTOS: VALERIO MERINO / ÁLVARO CARMONA / ABC

bildo estaba para decidirlo», se defiende Juan Vizcaíno, ya entonces hermano mayor. Una historia íntima: en octubre de 1989, la herman- dad pasó una noche de adoración al Santísimo y a su tér- mino se rezó el rosario de la aurora por las calles. Al vol- ver la Virgen de la Piedad, los cofrades del Prendimien- to besaron uno por uno a su titular antes de retirarlo del culto para siempre. El 28 de febrero de 1990, Miércoles de Ceniza, el entonces obispo, José Antonio Infantes Flo- rido, bendijo a la imagen de Antonio Dubé de Luque, que salió a la calle ya el Martes Santo siguiente. Era una época en que las cofradías de Córdoba se re- novaban y empezaron por los misterios. El Prendimien- to empezó en 1997 y sólo dejaron la imagen del Señor. En los años anteriores del viejo trono de los Valverde sólo quedaba ya el canasto y en color caoba, no dorado. Se sustituyó por uno que proyectó Antonio Dubé de Luque y comenzaron los talleres de Santa Águeda, aunque nun- ca se llegó a terminar. Se mantuvo como el mayor de la Semana Santa de Córdoba y sobre él se fue completan-

dimiento eran sobre todo nocturnos, hasta el punto de que casi siempre salía al caer la tarde, pero eso cambió en el año 2008, cuando la cofradía decidió sumarse a las que hacían estación a la Catedral. Tenía que llegar otra renovación y llegó. Se cambiaron los viejos hábitos de raso por otros de sarga, aunque en el mismo azul y con la misma nutrida presencia de alumnos del colegio sale- siano, que seguía nutriendo a la hermandad. La Virgen de la Piedad, que había sufrido con distin- tas actuaciones, recobró su aspecto primitivo con una restauración. La hermandad trabaja ahora en un nuevo palio del que ya tiene la bambalina frontal, bordada en oro por Pérez Artés con diseño de Julio Ferreira. Son los autores de la nueva túnica roja del Señor, que ahora va sobre un paso ya tallado concebido por Miguel Ortiz y Manuel Jurado, y en cuyo frontal está la escena de la Sa- grada Cena, la que quisieron los primeros cofrades de hace más de 70 años. Los siguientes escribirán la histo- ria de la nueva casa de hermandad y del reciente retablo en María Auxiliadora.

«Hemos visto tanto que lo que nos gusta es lo que no hemos visto, lo distinto» MANUEL VALERA

FUERON PRIMERO EL DIBUJO Y EL DISEÑO. LUEGO MODELÓ PIEZAS DE JOYERÍA. LA ORFEBRERÍA FUE SU VOCACIÓN Y HOY ESTÁ AL FRENTE DE UN TALLER QUE ENVÍA GRANDES PIEZAS A TODA ESPAÑA

POR LUIS MIRANDA

Manuel Valera sostiene una diadema en su taller de orfebrería

RAFAEL CARMONA

P ORQUE Manuel Valera ama el arte, ama también las matemáticas. Con ellas puede calcular los mi- límetros precisos de una corona o de la rocalla de unas potencias. Con ellas organiza el trabajo y sabe que el exceso es tan peligroso como el defecto. «Un taller de orfebrería artesanal que intenta ser artístico no puede tener más de tres o cuatro personas. Tienes que or- ganizar mucha faena, preparar muchos diseños, muchos desarrollos, controlando que todo el mundo esté traba- jando, pero a la vez tienes que trabajar tú». Con más ya es industrial. Deben ser pocos y familia, como es su caso: «Aguantar las tensiones del trabajo es complicado, pero más de cuatro es muy problemático, porque el jefe de ta- ller pierde demasiado tiempo en organizar y su mano de trabajo se tiene que notar». A las siete de la mañana ya está todo el mundo en su sitio en el taller, que ahora está en el coqueto Parque Em- presarial Pedroche. El trabajo acaba a las tres y él vuelve por las tardes. Termina cosas, organiza, diseña y prepa- ra presupuestos para la mañana siguiente. De su cabeza y de sus manos y de las de su gente han salido más de veinte coronas para toda España y piezas para herman- dades importantes de toda Andalucía. De la Virgen del Valle de Sevilla a la Paz de Córdoba hace pocos meses. —¿De qué obra está más orgullosa, si es que puede pre- ferir a algún hijo? —Como tengo tan mala memoria, hay veces que vienen las piezas después y digo «¿y esto lo hemos nosotros? Pues es muy bonito». Cuando vuelven es como los hijos que se van fuera. Las coronas quizás sean piezas emble- máticas y la diadema de coronación de la Virgen de las Angustias de Valladolid pensamos que salió bien. Es tan intenso nuestro trabajo que no queda tiempo para rego- dearse. Las potencias del Cristo de la Conversión de Se- villa tuvieron muchas dificultades, y cuando las vences tienes mejor recuerdo. A la corona de la Paz le he echado mucho de mí, de técnicas distintas, de todo lo he apren- dido en estos años, de dar capas de simbología distinta. Lleva mucho riesgo en el diseño. Manuel Valera cogió antes el lápiz que el cincel. Nació en 1966 en la calle Buen Suceso y está bautizado en San Andrés. Se formó en la Escuela de Arte Mateo Inurria bajo el magisterio de Antonio Bujalance, Juan Hidalgo del Mo- ral y Francisco Salido y de ellos aprendió dibujo y pintu- ra y recuerda un trato casi paternal. Nunca dejó de pin- tar, pero tiró por el diseño de joyería, la gran industria de Córdoba. «Poco a poco aprendí a modelar, porque nos los

compraban las casas de joyería. Y una cosa llevó a la otra: de la joyería pasamos a la orfebrería y hasta ahora». —¿Y esperaba llegar donde ha llegado? —Cuando empecé fue por afición, porque como siempre he tenido esa inclinación, para mí es lo mismo pintar y esculpir que trabajar en la orfebrería. Mi esposa me de- cía que lo que nos daba dinero era la joyería. Yo perdía el tiempo aprendiendo orfebrería y haciendo las primeras cosas. Pero era una pasión y como todas las pasiones, ló- gica no tiene. Ahora nos alegramos, porque cuando vino la crisis del sector de la joyería, teníamos herramientas para hacer otras cosas. Y le dimos más peso a la orfebre- ría. Es un oficio que es muy vocacional. No se aprende, como la joyería. Incluye tantas técnicas que no terminas nunca de aprender. —¿Es la orfebrería un arte? —Lo he defendido siempre como un arte, porque como todas las artes parte del intelecto, de la creatividad, y la llevas a la práctica en una pieza. Lo que pasa es que tra- bajamos en arte aplicada, es decir, que tiene una utilidad. Desde ciertos sectores académicos, y es un debate que cada vez está más resuelto, se dice que la artesanía no es un arte como tal. Y yo en toda mi carrera he intentado de- mostrar con bibliografía y tratados que Cellini precisa- mente lo que hacía eran obras de arte, y Damián de Cas- tro empezó en la joyería. El arte aplicada debe ser un arte. —¿Y se ha conseguido? —Hoy en día cada vez se les da más peso a la artesanía y se le considera como más artística. Ahí está el gran tra- tado de Juan de Arfe. ¿Qué diferencia hay de una arqui- tectura a una custodia de Juan de Arfe? Ninguna. Son todo medidas, proporciones y matemáticas. Además en el tra- tado trabaja mucho sobre matemáticas y geometría. Es la parte artística de todos los trabajos. Puede ser un poco pretencioso: aspiramos a eso, pero nos quedamos por el camino y puede que no lleguemos nunca. —Ya que ha mencionado a los dos grandes de Córdoba: ¿Arfe o Damián de Castro? —Arfe es el clasicismo, la erudición, la geometría, la ar- quitectura, la lógica, y Damián de Castro es la creatividad desbordada, la libertad absoluta, la huida de las simetrías y de la geometría, que, aunque la gente se cree que no, el rococó tiene muchas matemáticas. Pero sí es verdad que es mucho más creativo y el sello del autor se nota más. Por eso duró tan poco, porque el rococó bien entendido es muy exigente. En Francia duró cincuenta años, se ago- tó rápido, porque no todos los artistas podían. —La orfebrería del palio de la Reina de los Mártires está

24 PASIÓN EN CÓRDOBA √ « Para la orfebrería que hacemos hay un número exacto de personas, y a poder ser, familia. Más de cuatro es problemático y aguantar las tensiones es complicado» MANUEL VALERA: «HEMOS VISTO TANTO QUE LO QUE NOS GUSTA ES LO QUE NO HEMOS VISTO, LO DISTINTO»

«El creador imagina una obra de arte y el diseño es intentar explicárselo a otros. Hasta que no tengamos el ‘bluetooth mental’ no se puede hacer de otra manera»

Made with FlippingBook - professional solution for displaying marketing and sales documents online